domingo, 16 de marzo de 2014

Nooo otra vez nooo

Ya sé que últimamente sólo hablo del Ikea, pero es que ocupa grandes horas de mi tiempo en estas últimas semanas.

Y sólo decir que no hay sentimiento peor que llegar a casa del gimnasio y que te digan, con cara muy seria, "tengo malas noticias... ¡hay que volver a Ikea!".

Porque los capullos nos trajeron la tabla de la mesa y los soportes, ¡¡¡pero no las patas de la mesa!!!

Así que vuelta para allá y ya de paso, a comprar más :__(

Malditos, odio la tienda, ya me sé dónde están todas las secciones :-/

viernes, 21 de febrero de 2014

Visita al Ikea [insertar música de terror]

Era inevitable. 

Te alquilas una casa de esas de cuatro paredes, sin suelo ni ná. Miles de horas invertidas en elegir la pintura en el Gamma (jodó, qué cara es la pintura, oiga), para que luego a la semana siguente entre en oferta. Otras cuantas más decidiendo si te quedas con los rodapiés viejos o los pones a juego con el suelo. Luego elegir el suelo (ossstiá, qué caro el suelo, ¿no?). Pintar y montarlo todo. Ir a mirar electrodomésticos. Pasarse las horas muertas decidiendo de cuántos litros hace falta el frigorífico, ¿1400 rpm son muchas?, ¿eso de A+++ es cierto o es un mito (o son los padres)? Encargarlos. Que te los vayan a llevar y que no se presenten (cabronesss). Que por fin se presenten y te los conecten.

Y ya está. 

Ya no se puede procrastinar más. 

La casa está preparada para ellos...

¡¡¡Toca ir al Ikea a escoger y encargar los muebles!!!

Ese infierno dantesco que huele a albóndigas, plástico barato y velas perfumadas (todas a la vez).

Ahí estás con tu lista de la compra, todo ordenado por peso (qué organización) y acabas comprando el sofá del color distinto al que habías planeado. Cambias la mesa de la cocina, como las sillas que anteriormente habías elegido no pegaban con la primera mesa, las cambias, pero al cambiar a otra mesa, vuelves a las sillas. Y las sábanas, y los edredones. Ah, que el edredón que tú quieres ya no se vende en el tamaño que necesitas y el que lo va a sustituir aún no se vende (coño, también es casualidad). Y las almohadas (¿y yo, duermo más de lado o más sobre la tripa? ¿me romperé el cuello si cojo esta o me asfixiaré en aquella?). Y, espera, ¿venden esa mierda en Ikea?

Y por fin llegas al almacén a hacer tu pedido. Y una señora holandesa que está encargando 2 mierdas se tira ahí 3 horas y te hacen esperar. Y ya por fin te atienden. Y te sacan la factura (osstiá, un sueldo y medio). Y como compensación te dan un vale para un café y un trozo de tarta (qué generosidad ¬¬). Y cómo no, Murphy se alía en tu contra y eliges la cajera joven en vez de la de más edad pero no te das cuenta que el señor que va delante de ti tiene como edad de jubilado y se tira 3 puñeteras horas para pagar porque se pone a comprobar la megalista del ticket para ver que la chica no le está timando. Y pagas. Y te piras.

Pero sabes que lo peor sólo acaba de empezar. Porque ahora toca...


MONTAR LOS MUEBLES DE IKEA 


(aunque no se ha dado tan mal para empezar)

jueves, 20 de febrero de 2014

Prevención, esa extraña palabra

Desde que estoy en Holanda, los mayores percances médicos que he tenido ha sido pillar la varicela antes de irme de vacaciones de Semana Santa y darme un tortazo con la bici (con visita al hospital incluída), así que mi experiencia es limitada y mucha se debe también a una amiga que estuvo unos meses bastante jodida gracias a la "experiencia House" que se sufre en este país si tus síntomas/ cuadro clínico no encaja con el sota, caballo, rey de los libros de los médicos holandes.

Así que heme aquí, que ya he cumplido la treintena (auch) y que me mandan una carta con lo que para los holandeses es Medicina Preventiva (lo ponemos en mayúscula porque es uno de los pilares de la medicina moderna): como ya tengo 30, entro en la "edad de riesgo" del cáncer de cérvix, y en este país tan preventivo, las citologías empiezan a hacerse a los 30 con intervalos de 5 años, hasta los 60. Vamos, que en toda tu vida te harías sólo 6 citologías. 

Porque el cáncer se espera 5 años a dar signos.

Porque el cáncer se espera a aparecer hasta por lo menos los 30.

Porque a los 61 tu útero se autodestruye cual mensaje de espía de Misión Imposible y ya se acaban las posibilidades de un cáncer.

En fin, que he leído alguna opinión y experiencia sobre la famosa citología y no me espero nada muy profesional.

Pero ya lo contaré por aquí. 

Menos mal que aún nos queda la medicina privada española.

¡Viva la prevención!

martes, 28 de enero de 2014

Sigo aquí...

Pero es que últimamente mi vida se reduce a la oficina y después elegir qué color de pintura irá bien en cada habitación, qué suelo (trauma) poner, los muebles, los electrodomésticos... Cojones, qué chungo es ponerse a elegir lavadora, si todas parecen iguales, ¿son 20 kWh por año mucho o poco? ¿Alguien lo sabe?

Ya contaré mis experiencias... pero es que ahora no tengo tiempoooo

martes, 17 de diciembre de 2013

Kerstpakket version 5.0

El año pasado ya comenté la jugada, o más bien, cómo nos la habían jugado con la cesta de Navidad 2012.

La sorpresa este año ha sido menor porque una amiga ya la recogió antes y nos mandó una foto de lo que nos esperaba.

Pero eso no quita decir que este año ha mejorado considerablemente. Aunque solo sea por el regalo.

Que qué es lo que lleva la cajita. Bueno, pues una vez que abres la caja (bastante ligera, por cierto), te saluda esto:


Y entonces, ¿cuál es la temática de este año? ¿Qué país o región representa? Bueno, la temática de la maleta navideña sólo puede describirse como diabética:
 

- 1 Bolsa de ositos de goma
- 1 Twix
- 2 Tarritos de mermelada como esos de los hoteles
- 1 Bolsa de nubes
- 2 Gofres
- 1 Bote de nata en espray
- 1 Caja de barquillos
- 1 Paquete con un bizcocho de especias holandés
- 2 Cervezas (para bajar el bizcocho)
- 1 Botella de vino
- 1 Minitarrina de paté de pollo (para eso, mejor ni meterla)
- 1 Caja de trufas
- 1 Caja de galletas
- 1 Caja de regaliz negro (los famosos dropjes repiten en la cesta)
- 1 Caja de wilhelminas (caramelos tipo peppermint)
- 1 Caja de té (vuuueeeelve, a la cesta vueeeelveee, vueeelve a tuuu hogaaaar; una cesta de Navidad sin té no es lo mismo, oiga)
- 1 Bolsa de merengues
- 1 Caja de nosequé de queso y sésamo
- 1 Caja de panecillos para hacer canapés
- 1 Bolsa para meter los zapatos de viaje
- ¡¡¡¡¡Y una maleta de mano!!!!

Oye, si al año que viene la cesta vuelve a ser decente, se confirmará mi teoría: 1 año mierda, 2 buenos, 1 año mierda, y así sucesivamente.

Recopilemos: 2009, cesta de comercio justo (una mierda, eso de tener comida para pájaros fue un WTF en toda regla), 2010, cesta de temática asiática (poco navideño, pero bien), 2011, cesta sudamericana (ya acostumbrados a no tener turrón), 2012, cesta holandesa (maaaaaal), 2013, maleta navideña (guaaay). 

A ver qué nos depara el 2014 con una cerveza en la mano y un gofre en la otra.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Albúminen

Hace unos años, estando en un mini concierto de Travis, mi hermana y yo sufrimos lo que a partir de ese momento sería llamado el "efecto albúmina"...

Para los que no sepan de qué va la cosa, la electroforesis es un método para separar moléculas en función de su carga eléctrica. Se pone un polo positivo, uno negativo, un soporte donde poner la mezcla y se conecta a un campo eléctrico. Sirve para separar, por ejemplo, proteínas. La albúmina es una proteína y corre que se las pela por el campo eléctrico, migrando a velocidad mucho más alta que otras proteínas.

Después de este apunte nerd, en el que seguro que he metido la pata unas cuantas veces, vamos al tema.

El efecto albúmina: dícese de la persona, durante un concierto, que migrará desde una punta de la sala hasta colocarse enfrente de ti en menos de lo que canta un gallo. Y será una de las más altas. La migración suele ser en horizontal, derecha-izquierda o izquierda-derecha. No se descartan migraciones en vertical, pero no son tan habituales.

Viviendo en Holanda el efecto albúmina no sólo se ha multiplicado, sino que ha crecido exponencialmente. Afortunadamente, la altura del sujeto en cuestión no (pero casi).

Y todo esto para decir que el sábado pasado fui a ver por vez primera a mis adorados Depeche Mode, me busco un sitio majo para verlos, y antes de que empiecen los teloneros se me planta un vigardo de 2 metros justo delante.

Y entonces me muevo un metro más a la izquierda, y entre los empujones, que llega el tío de la mochila-barril de cerveza (lo que no tengan los de Heineken...), que me muevo un poco por aquí, llega otro tiarrón y se me pone delante.

Cagontó.

Y entre canción y canción, todos sufrimos un poco de electroforesis y acabé viendo algo más...

Let's have a Black celebration...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Y qué paso con la carrera? ¿Muchos tobillos rotos?

Al final ganó una alemana que es una profesional en eso de correr con taconazos. Así no vale, lo que tiene que molar es ver a amateurs 100%, y no a una señora que corretea con tanta soltura. 

Es como la San Silvestre, que la gana siempre un profesional africano pero lo que mola es ver a la gente disfrazada.


Leñe, qué velocidad. Soy yo y a los dos pasos ya he caído de lado (verídico, un verano caminando por la calle con unas sandalias de plataforma pisé un adoquín fuera de su sitio y pude notar a cámara lenta cómo iba inclinándome poco a poco hacia la derecha hasta pegármela. Y sin haber bebido T_T).

Pero también es importante saber que sólo participaron 3 mujeres. Debe ser que no hay tanta gente loca como cabría esperarse. Pero eso también mola. Si llegas la última puedes decir que llegaste la tercera...